Creo remedios y objetos inspirados en la tradición, trabajando despacio, con intención y calma, para volver a poner la mirada en las plantas y en esos cuidados de antes que abrazaban tanto el cuerpo como el espíritu.
La Cierva Roja es un proyecto autogestionado, con mirada ética, raíz feminista y creencia animista. Nació del amor profundo por las plantas y por esos remedios tradicionales que se preparaban sin prisas, para cuidar el cuerpo y el alma como antaño.
Trabajo sola, con las manos y con la cabeza, mezclando fórmulas heredadas y recetas propias, siempre con la sensación de estar tejiendo un puente entre lo que hicieron nuestras abuelas y lo que necesitamos ahora.
Aquí todo se hace a mano y en lotes pequeños. Tratando siempre a las plantas como compañeras, no como objetos de usar y tirar.
Plantas de cultivos limpios, ingredientes naturales y proveedores éticos.
No prometo curas milagrosas ni resultados mágicos inmediatos.
Una forma de trabajar y de mirar el mundo que pone el cuidado en el centro.
Ofrezco remedios naturales, objetos que acompañan su uso y piezas que celebran el amor hacia las plantas. Todo está pensado para que te acompañe en tu día a día: desde una infusión antes de dormir hasta un amuleto que llevas siempre encima.


A veces lo que nos duele no se arregla solo con un ungüento o una infusión. A veces el peso viene de miradas, ambientes, envidias, épocas raras. Para esos momentos también trabajo con limpias y lecturas, como se hacía antes: aceite, agua, vela y oración, pero con mucha conciencia y sin prometer imposibles.
Mensajes que me vais enviando después de probar las mezclas, las limpias y las asesorías. Los dejo aquí tal cual, como pequeñas notas que guardo con mucho cariño.
No me interesa hacer cosas porque sí, ni llenar estanterías sin sentido. Cada preparado y cada objeto han pasado por mis manos, mis lecturas y mis dudas antes de llegar a ti.
Antes de mezclar nada, leo, pregunto, observo y pruebo. Me interesa tanto lo que cuenta la tradición como lo que siento yo al tocar, oler y convivir con cada planta.
Trabajo con ingredientes naturales de cultivos limpios y proveedores éticos. Muchas de las plantas que uso también han pasado por mi propio huerto o por mis manos antes de entrar en un frasco.
Maceraciones largas, lotes pequeños, pruebas, ajustes… Aquí no hay prisas de fábrica: hay tiempo para que las cosas se hagan como necesitan hacerse.
Las etiquetas, los nombres y la estética no son solo “bonitos”: están pensados para devolver la mirada a las plantas y para que te apetezca tener el frasco a la vista, no escondido en un armario.