Sobre mí y sobre esta botica

Soy Mireya, la artesana detrás de La Cierva Roja: un pequeño refugio donde mezclo plantas, tradición, arte y cuidado, intentando que la ciencia y la magia se den la mano sin perder los pies en la tierra.

Soy bastante curiosa, muy friki de las plantas y enamorada de las cosas hechas con paciencia. No vengo de grandes laboratorios ni de marcas enormes, sino de la tierra, los libros, los mercados de antigüedades y muchas horas de prueba y error. Para mí, La Cierva Roja es casi una extensión de mi casa: un lugar pequeño y cuidado, donde todo lo que entra tiene que tener sentido, historia y calma.

De una semilla de tomate a una botica

Donde todo inició

La Cierva Roja empezó, sin saberlo, con una semilla de tomate que iba directa a una ensalada. Decidí plantarla, por probar, y de ahí nació un pequeño huerto. Entre tomates y pimientos aparecieron las primeras hierbas medicinales y aromáticas, y con ellas la fascinación. Ahí entendí que las plantas no eran solo “verde de fondo”, sino compañeras con las que quería trabajar más en serio.

Del anticuario a la montaña

Cuando entendí qué vida no quería

Durante un tiempo trabajé en un anticuario, rodeada de objetos antiguos y piezas con historia, pero el ritmo y el ambiente no eran para mí. En paralelo, mi amor por las plantas seguía creciendo. En un día precioso en la montaña, juntando todo eso en la cabeza: hierbas, objetos, cuidado, calma. Entendí algo importante: esa no era la vida que quería, y tenía que crear mi propio espacio.

Nace La Cierva Roja

La botica toma forma

De esa mezcla de huerto, plantas aliadas, antigüedades y ganas de hacer las cosas a mi manera, nació La Cierva Roja. Primero fueron unos pocos preparados que empecé a compartir en 2024, en lotes pequeños, hechos a mano y con mucha intención. La idea sigue siendo la misma: ofrecer remedios y piezas que acompañen procesos, con ética, cariño y respeto hacia la Tierra.

2024

Qué quiero ofrecer con esta botica

Con La Cierva Roja quiero crear un lugar pequeño y honesto donde puedas encontrar remedios y objetos que te hagan bien de verdad: que te acompañen cuando te duela algo, cuando estés de cambio, cuando necesites calma o simplemente cuando te apetezca rodearte de cosas con alma.
No busco que compres por impulso ni convencerte de nada raro. Me interesa que te sientas acompañada, que sepas qué estás usando, por qué y cómo, y que puedas integrar las plantas en tu día a día desde el disfrute, el respeto y el sentido común.

Si todo esto te resuena

Si algo de esta historia te suena familiar o te hace clic, quizá esta botica también sea un poco tuya. Puedes pasear por la tienda sin prisa, próximamente abriré el cuaderno botánico, suscríbete para que te avise de cuando lo estrene.